Un formato de acompañamiento pensado para decisiones concretas: qué se toca, qué se deja como está y por qué.
Cuando una pieza llega al taller con dudas antes que con daños, el trabajo empieza por otro lado. Antes de elegir un tratamiento conviene entender qué se puede conservar, qué conviene intervenir y qué decisiones no tienen vuelta atrás. El Guided Setup Option ordena esa conversación en una primera instancia de evaluación guiada, sin comprometer al mueble a un proceso completo.
Sirve para piezas heredadas, compras de anticuario o muebles que llevan años guardados y nadie se anima a mover. También para quien quiere entender el estado real antes de decidir si vale la pena restaurar, conservar o simplemente estabilizar.
La mayoría de las consultas se definen con tres preguntas simples. Si conviene limpiar o dejar la pátina acumulada. Si el lustre se puede recuperar a muñequilla o si hace falta rehacer el acabado. Y si la estructura aguanta el uso previsto o necesita consolidación antes de moverse.
No todas las piezas piden lo mismo. Un aparador de nogal con chapa levantada no se trata igual que una silla de comedor con uniones flojas, ni que una cómoda con marquetería y humedad en la tapa. El Guided Setup Option sirve justamente para separar esos casos antes de presupuestar un trabajo mayor.
Muebles de familia con valor afectivo donde el objetivo es conservar marcas de uso, no borrarlas.
Piezas que se adquieren sin historia clara y necesitan una lectura técnica antes de intervenir.
Objetos guardados durante años que requieren una evaluación previa a cualquier movimiento.
Colecciones pequeñas o piezas únicas que necesitan criterios de conservación documentados.
Esta instancia no reemplaza un trabajo de restauración completo. No incluye desarme, encolado, reemplazo de faltantes, lustre ni tapizado. Tampoco emite tasaciones ni certificaciones de autenticidad. Lo que sí entrega es un panorama claro para decidir el paso siguiente con información concreta y no con suposiciones.
Quien firma cada trabajo en el taller. Reviso personalmente el estado de cada pieza antes de mover una sola herramienta, y anoto lo que veo para que el cliente sepa qué se puede recuperar y qué conviene dejar como está.
Pedir una evaluación del muebleUn acompañamiento pensado para quien heredó un mueble y no sabe por dónde empezar. Definimos juntos qué se restaura, qué se conserva tal cual y qué decisiones conviene postergar hasta ver la pieza en el taller.
Primera visitaRevisamos el mueble en tu casa cuando el traslado no es conveniente. Anotamos humedad, uniones flojas, faltantes y marcas de uso que quizás quieras mantener.
Diagnóstico por escritoTe dejamos un resumen con el estado de la estructura, la superficie y los herrajes. Sin tecnicismos innecesarios, con las prioridades ordenadas.
Decisiones de acabadoDefinimos si conviene un lustre a muñequilla, una limpieza controlada o una intervención mínima. Cada opción cambia el resultado final y el tiempo de trabajo.
Seguimiento del procesoDurante la restauración recibís fotos de avance y consultas puntuales. Si aparece un hallazgo, lo charlamos antes de seguir.
Entrega y cuidadosAl retirar la pieza te explicamos cómo limpiarla, qué evitar y cada cuánto conviene revisar uniones y superficies.