Cada pieza que entra al taller sigue un recorrido previsible. Los plazos dependen del estado de la madera, del tipo de acabado y de si hay que reponer faltantes. Estos son los momentos que vas a atravesar si nos confiás un mueble.
Los tiempos que figuran abajo son orientativos y se confirman después de la evaluación presencial. Ninguna etapa arranca sin tu aprobación por escrito.
Nos escribís con una descripción del mueble, su origen aproximado y dos o tres fotos de frente, costado y detalle del daño. Con eso armamos una primera hipótesis de trabajo y te decimos si conviene verlo en persona.
Revisamos uniones, humedad, insectos activos y estado del acabado. Ahí definimos si la pieza se desarma, si se consolida en sitio o si hay que derivar algún tratamiento específico antes de tocar la superficie.
Te enviamos el detalle por escrito: qué se repara, qué se conserva, qué se reemplaza y qué marcas de uso quedan a la vista. Si algo cambia durante el proceso, se frena y se consulta antes de seguir.
Desarmado, limpieza, encolado, reconstrucción de faltantes y acabado. Cada paso se fotografía con fecha para que tengas un historial de lo que se hizo y puedas consultarlo más adelante.
Coordinamos el retiro o el envío, te explicamos cómo limpiar la superficie y qué evitar según el acabado aplicado. Si hace falta, dejamos indicaciones para revisar la pieza al año siguiente.