Un punto de partida concreto para poner en valor una pieza antes de decidir el trabajo completo.
El Starter Service Kit reúne las primeras intervenciones que aplicamos sobre un mueble antiguo cuando todavía no hay un diagnóstico cerrado. Sirve para piezas que llegaron recién al taller, para muebles heredados que nadie tocó en años o para esos casos donde el dueño quiere entender qué tiene entre manos antes de autorizar una restauración mayor. No es un paquete cerrado: es el arranque de un proceso que después se ajusta según lo que aparezca.
Lo pensamos para mobiliario de madera maciza, enchapados y piezas con terminaciones a muñequilla o barniz viejo. No aplica a muebles laminados modernos ni a estructuras metálicas. Tampoco reemplaza una restauración integral: si hay pérdida de piezas, marquetería faltante o humedad profunda, eso se evalúa aparte.
Funciona bien en sillas sueltas, mesas de comedor, cómodas, aparadores y escritorios de madera que estén estables pero apagados. También en piezas con marcas de uso que el dueño quiere conservar visibles, sin borrar la historia del mueble. Si la pieza tiene valor histórico o familiar, conviene arrancar por acá antes de tomar decisiones más grandes.
No hace falta que el mueble llegue limpio ni desarmado. Trabajamos con el estado real en que está: con polvo, con restos de cera vieja, con capas de barniz superpuestas. Lo único que pedimos es no haber aplicado productos nuevos en las últimas semanas, porque eso complica leer el acabado original. Si ya se hizo alguna intervención casera, avisanos y lo evaluamos igual.
Si querés ver cómo aplicamos esto en casos reales, podés revisar los formatos de trabajo o pasar directo a la opción de acompañamiento guiado.
En Bert Duzza el diagnóstico lo hace siempre la misma persona que después trabaja la pieza. No hay mostrador que derive el caso ni presupuesto armado a distancia: se mira la madera, se escucha el crujido de las uniones y recién ahí se decide qué conviene hacer.
Teresa Jimenez Mendoza lleva veinte años entre barnices, colas reversibles y muebles que llegan envueltos en frazadas. Se formó en ebanistería y después se especializó en conservación de mobiliario doméstico: aparadores de familia, sillas heredadas, cómodas que nadie quiere repintar. Trabaja con criterio de mínima intervención y documenta cada paso con fotos para que el dueño sepa qué se hizo y qué se dejó intacto a propósito.