Estos comentarios vienen de trabajos concretos: una pata que volvió a sostenerse, un barniz que dejó de saltar, una pieza que se pudo usar otra vez. Nada de elogios sueltos.
Traje un escritorio de mi abuelo con la tapa partida al medio y una pata que se movía al apoyar el codo. Me explicaron qué se podía salvar y qué no, sin prometer de más. Volvió firme, con la mancha de tinta que tenía desde siempre intacta. Eso era lo que me importaba.
Tenía seis sillas Regencia con las esterillas vencidas y las uniones flojas. Las desarmaron, las volvieron a encolar y rehicieron el tejido respetando el dibujo original. Ahora se sientan mis hijos sin que cruja nada. Tardaron lo que dijeron que iban a tardar.
La cómoda de mi madre tenía humedad en la tapa y faltantes en la marquetería. Me mostraron fotos de cada etapa y me consultaron antes de tocar los motivos florales. El acabado quedó parejo, sin ese brillo plástico que había visto en otros trabajos.
Llevé un aparador de nogal que estaba prácticamente desarmado. Me advirtieron que algunas marcas de uso no se iban a borrar del todo y preferí que quedaran. El lustre a muñequilla devolvió el color sin tapar la veta. Lo tengo en el living y funciona como mueble, no como adorno.
No publicamos puntajes inflados ni logos de marcas que nunca nos confiaron una pieza. Acá van comentarios de personas que trajeron muebles con historia: un aparador de familia, sillas heredadas, una cómoda que estuvo años en un altillo. Cada trabajo se documenta con fotos y notas, y el cliente recibe el registro completo al retirar su mueble.
No publicamos sellos ni certificaciones que no podamos mostrar. Lo que sí podemos contar es con quiénes compartimos el taller, qué organismos nos derivan piezas y qué colegas nos consultan cuando aparece una intervención delicada.
Convenio de conservación preventiva para piezas de madera del acervo. Revisión anual de humedad, control de plagas y tratamientos puntuales sobre mobiliario en depósito.
Nos derivan mobiliario de casas de principios de siglo en proceso de refacción. Trabajamos sobre la pieza antes de que vuelva a obra, con plazos acordados con el director de trabajo.
Participamos de las jornadas técnicas sobre adhesivos reversibles y criterios de intervención mínima. Aportamos casos reales del taller para discusión entre colegas.
Nos confiaron primero un escritorio de su abuelo y después tres generaciones de muebles. La relación se sostiene en revisiones cada dos años y en no tocar más de lo necesario.
Intercambio de criterios sobre papeles, colas y acabados. Cuando una pieza combina madera y papel, coordinamos el trabajo entre los dos talleres para no superponer tratamientos.
Colaboramos con la identificación de muebles donados por vecinos. Registramos marcas de taller, herrajes y tipologías para el catálogo abierto del barrio.